Puerperio

El puerperio es una fiesta sorpresa en la que todos tus disfraces te invitan a un juego de sombras y engaños dándote la oportunidad de sacar a la luz quien tu realmente eres.

Como si tras el parto tus hormonas te hubiesen drogado con un elixir sutil pero profundo de larga (muy larga) duración. Sales a bailar borracha de emociones y descontrol sensorial. El instinto impera pero la sociedad capitalista tratará de aplacarlo. Abrázale, abrázate, siente y respira. Esas sombras te recuerdan que estas sola y quienes te rodean parece que no alcanzan a entender qué te pasa. ¿Habré perdido la capacidad de expresarme en su idioma?

Pasa el tiempo y aunque las horas de la noche siguen siendo eternas tienes que tomar decisiones. ¿Esconderte? ¿Engañarte? ¿Arriesgarte? ¿Equivocarte?

Nadie quiere salir herido pero parece imposible atravesar este túnel sin peligros.

Pese a todo el puerperio es una suerte. Es una suerte tener la oportunidad de navegar profundo y de crecer a lo grande. Duele. Duele muchísimo, pero más dolería encallar en aguas estancadas.

A veces viento en popa, a veces galerna salvaje. Las velas agitan su lona con ira, la sal te seca la piel. Los más bellos paisajes aparecen a tu alrededor y los verdaderos compañeros se agarran al timón cuando tu pierdes fuerzas.

Monstruo rgb

El puerperio dura.

Mucho o poco no lo se.  Tres meses, dos años, una infancia… lo que puedas soportar.

El puerperio nos descoloca por dentro y agita el mundo por fuera poniendo en claro todas las evidencias de los absurdo, ofreciéndonos camino hacia las respuestas que hasta ahora nos hemos formulado.

Pero una tiene la sensación de que el puerperio llega siempre en el peor momento, “ahora que necesito paz y tranquilidad…”

Tu bebé te ha llenado de fuerza y poder. Creatividad en estado puro. Lucidez en las penumbras….

Ningún camino que valga la pena es sencillo, pero transitar este periodo será, probablemente, de las travesías más difíciles, más solitarias e incomprendidas.

Atrévete a navegar, creeme, quizá esta sea de las pocas veces en las que el dolor vale la pena.

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