Ella no cree en Dios

Afortunadamente Ella no cree en Dios. Aún no le han hablado de su existencia y ella vive tranquila, feliz.

Ella no tiene miedo a errar y enfadar a nadie, ni siquiera a mi, su madre, de quién hasta cierto punto, su vida depende (soy parte de su alimento y velo por ella 20h al día).

Ella es ella, solo ella, y vive como si no hubiese mañana, aprovechando cada segundo, cada ocasión, participando siempre y no perdiéndose ninguna experiencia. Llega a la cama exhausta cada día, sin problemas de conciencia y con la seguridad de que mañana será otro día lleno de oportunidades. Cuando se las arrebatas, llora de rabia y lucha con fuerza, indignada, como si le hubieses robado un pedazo de vida… Sabe que esas experiencias son la base sobre las que aprende ¿no luchamos nosotros así cuando el estado censura y prohíbe?

Ella no tiene rencor. A veces nos enfadamos o se enfada con otros porque querían el mismo juguete, porque no le puse su vestido de pajaritos, porque no le dejo comer dos huevos para cenar o porque la flor que tan bella lucía le pinchó el dedo cuando fue a arrancarla. Ante el disgusto: la rabia -otra vez- y la frustración de no saber manejar esa decepción. Ella llora, grita y, a veces, hasta pega ganándose la desaprobación de los demás. Pero enseguida pasa ese momento y vuelve a reír, y vuelve a mirar la flor y sus pinches y ahora la admira, pero la deja vivir.  Vuelve a buscar otro juguete y vuelve a compartirlo, ríe con sus compañeros y me abraza y me besa minutos después de haberse tirado al suelo para expresar su disgusto por no poder quedarse más tiempo en el parque… Los enfados le duran minutos… y no te los reprocha nunca más, incluso cuando ella tiene razón y eras tu la equivocada… te quiere igual, por que admite que puedas haberte equivocado y, sobre todo, admite que ella también se equivoca. Mirada al frente y vida por delante.

Ella se siente triste cuando su padre tiene que viajar. Le echa de menos y cuando vuelve se abraza a él con fuerza. A veces le mira medio raro, es cierto, pero siempre terminan en risas y abrazos. Ella no pierde el tiempo reclamando lo que no puede ser, acepta la vida como viene y trata de buscarle su mejor cara. Prefiere aprovechar el tiempo que están juntos… ya perdió el que estaban separados.

Pero Ella es pequeña, tiene solo dos años, y, aunque sabe perfectamente decir que No a lo que no quiere y pelear por lo que sí quiere, me dicen tiene mucho que aprender. Que tengo que educarle, que tengo que enseñarle, ¡que hay que ponerle límites!

Pero yo me siento cada vez más pequeña a su lado, más ignorante, más cobarde y más egoísta. Cuando le veo libre de tanta sociedad me enorgullece y rápidamente me asalta la tristeza de pensar ¿Cuánto tiempo tardaré en romper con toda esta grandeza y convertirla en un humano común? Cuanto tiempo tardaremos en destruir ese amor incondicional que brota dentro de ella y emana a raudales tras la luz de sus ojos?

Si tengo suerte, aún estaré a tiempo de que no me haga caso, como cuando le digo que no salte desde el escalón y ella salta sonriente (y concentrada). A veces se cae, porque el escalón es grande y mi miedo justificado. Pero gracias a esos saltos rebeldes aprende a andar y valerse por sí misma… gracias a esos saltos rebeldes aprende a hacer su camino –y a responsabilizarse de sus elecciones-… Es esa desobediencia la que también educa.

¡Qué lástima que aprendamos a andar tan temprano! Y qué lástima que nosotras, la madres, ya sí creamos en Dios… aunque digamos lo contrario.

Un comentario sobre “Ella no cree en Dios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s