Puntillas

Ellas andan de puntillas todo el tiempo. Miran hacia arriba, lejos, y estiran las manos para lograr lo inalcanzable. Se suben a la punta de sus dedos para mirar por arriba de la ventana y espiar con curiosidad la cotidianeidad a través. Hacen impulso sobre sus pies y miran el horizonte, alcanzan objetivos en lejanas estanterías o sobre una mesa de que no ven la superficie. Sin miedo a lo desconocido, rozan la utopía y con sonrisa victoriosa dan un paso más cada día que crecen.

Luego, un día, crecemos tanto que de repente tenemos todo a nuestro alcance y, sin darnos cuenta, dejamos de observar el cotidiano. Ya no nos sorprende. Perdemos la capacidad de estirarnos para saber que debemos caminar hacia esa utopía que rozábamos con los dedos. Olvidamos que hay que ponerse de puntillas para lograr lo inalcanzable, escalar los sueños, trepar en fantasías. Pasan los años sin sorpresas y ya solo usamos las puntillas para pasar sin ser vistos, ahogados en miedo, escondidos en silencio.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s